viernes, 27 de octubre de 2017

Cuando los sueños se diluyen




Recuerdo que desde muy niña siempre tuve muchos sueños, grandes sueños.
Recuerdo que soñaba con ser médico y salvar vidas, con ser empresaria, con viajar mucho, con vivir en Paris o Italia, soñaba con tener mucho dinero para ayudar a mi familia. Pero a medida que fui creciendo y viviendo la realidad de vida que me tocó vivir, mis sueños se fueron diluyendo,  no se reemplazaron por otros sueños, no, solo se fueron desvaneciendo como una imagen de nuestros sueños al despertar en la mañana.
Cuando en algún momento  alguien me preguntaba, ¿Cuáles son tus sueños? Me quedo pensando, haciendo un esfuerzo sobre humano por recordar si tengo algún sueño o si tuve algún sueño.
Esta vida apresurada, inconsciente, prácticamente en piloto automático, nos va arrebatando todo lo bonito que tiene el ser humano, todo lo maravilloso de ser un humano; nos ha quitado la imaginación, la alegría, la esperanza, la fe, y lo más increíble de todo, nos ha quitado nuestros sueños.
En una formación de crecimiento personal que hice, trabajamos el último día con el mapa de los deseos; ya esta actividad la había hecho antes, pero la deje botada por allí y por supuesto perdió fuerza.
En esta oportunidad me dedique a hacerlo, trabaje mucho para pensar ¿cuáles son mis sueños actuales?, ¿qué deseo con todo el corazón? Y así fui armando mi mapa, poco a poco le fui dando forma a mis sueños y lindo que me quedo, jajaja.
A veces nos perdemos en el camino que transitamos, nos olvidamos de nuestro interior y de lo que realmente necesitamos para continuar y una de esas cosas es no deja de soñar jamás, no dejar de desea con todo el corazón, porque no sabemos cuándo el universo va a conspirar en la realización de ellos. En la medida que les dediquemos tiempo, que no los olvidemos, en la medida que nos proyectemos viviéndolos, en esa misma medida se acercan a nosotros, Ley de Atracción.

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