domingo, 3 de septiembre de 2017

Inicia la cuenta regresiva




Los días transcurren con mucha rapidez, y aunque me he dedicado a hacer mis cosas cotidianas, a compartir con mi familia y a tomarme algo de tiempo para mí y mis necesidades interiores, no puedo dejar de pensar en aquello que me perturba y me quita el sueño, no puede dejar de pensar que se acerca la hora de tomar una dirección diferente de mi vida, me siento tranquila y sin presiones externas,  tengo que reconocer que si existen presiones internas.
Sé, estoy segura, que en esta oportunidad será para mi bien, necesito estar calmada tomarme un tiempo para abrirme camino en rumbo distinto y con motivación distinta.
Siento que me he preparado poco a poco, día tras días, que estoy más fortalecida y consciente de las consecuencias de cada una de mis decisiones, sin embargo no puedo evitar encontrarme de frente con mi amigo el miedo.
En este momento la situación, circunstancias y sentimientos son completamente diferentes a nuestro reencuentro. Sé que él reconocerá en mí que por primera vez le miro a los ojos con certeza y coraje. Es inevitable que se me doblen las piernas ante su presencia, más estoy decidida a hacer lo que tenga que hacer para lograr conquistar mi destino, sea cual sea y estoy ansiosa por enfrentar mi nuevo camino.
Es posible que en ocasiones las cosas no salgan como esperamos, que lo planificado sean solo unas líneas plasmadas en el cuaderno de la mente, pero eso no significa que haya fracasado, que me haya equivocado de nuevo o que tenga que reconsiderar retomar el rumbo. Simplemente significa que somos humanos, que solo somos perfectos ante los ojos de nuestro creador y que siempre podemos empezar de nuevo tomando otra hoja de nuestro cuaderno y empezar a escribir un nuevo plan.
He entendido que no tenemos limites más que los que establecemos en nuestra mente. Que si reconocemos que el miedo está presente es para mantenernos alerta, por lo cual debemos darle gracias de que está, que empezar de cero no es sinónimo de fracaso sino de valentía, que nunca es tarde para rectificar el rumbo de nuestra vida y que siempre, siempre, siempre tenemos una oportunidad para hacer lo que nos haga felices y  disfrutar día a día el camino que decidamos tomar.  
A veces las cosas no son como las planificamos o esperamos, a veces la vida nos sorprende y termina siendo mejor, mucho mejor.

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