martes, 1 de agosto de 2017

Aprender a morir





Quien no le ha tenido o le tiene miedo  a la palabra muerte y lo que ello significa para cada uno de nosotros.
Con el pasar del tiempo y con el conocimiento adquirido a lo largo de este camino he aprendido que no debemos tenerle miedo a la muerte ya que desde el momento que nacemos comenzamos a morir.
Tenemos que familiarizarnos con ella y entender que forma parte de vivir, al punto que para vivir en esta tierra, en este mundo tan cruel y  bello a la vez, debemos morir muchas veces.
Morir al pensamiento lógico incesante para darle cabida a las emociones, a lo que ellas nos hacen sentir para tomar decisiones más equilibradas en nuestra vida.
Morir a esos sentimientos absurdos instalados en nuestra mente que no nos permiten avanzar.
Morir al miedo a la derrota para que nos permita un renacer victoriosos en el camino de nuestra vida.
Morir a la duda del mañana, porque no sabes que nos deparara.
Morir a la tristeza, a la desesperación. Para renacer en la alegría y en la esperanza de un mañana mejor.
En la  dualidad de la muerte y vida parecieran cosas muy distintas, separadas una de la otra, como en polos opuestos; pero con este punto de vista expuesto, me hace verlas de manera diferente, como si fueran una misma cosas, ya que para vivir, muchas veces necesitamos morir, aunque esto signifique que deban ser  muchas veces en formas de vivir, en formas de pensar y por supuesto en la culminación de esta vida terrenal.
Si, para vivir necesitamos de mil formas morir y para morir solamente necesitamos tener una vida

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