Aferrada a los recuerdos





Con más frecuencia de lo que me gustaría,  vienen a mi mente imágenes de situaciones ya vividas en el pasado, son recuerdos que me atormentan, que no fueron para nada agradables, que me hacen cerrar los ojos como si me negara a ver lo que en realidad no estoy viviendo, sólo está en mi mente; me pregunto, ¿por qué me tuvo que pasar a mí? Y no consigo una respuesta.
Muchas veces cuando me encuentro en esta situación me digo: ya pasó, el pasado hay que dejarlo atrás. Pero por alguna razón los recuerdos vuelven para seguir con mi tortura.
Y pienso: ¿tenía que aprender una lección de todo esto ocurrido en el pasado y no lo aprendí, o es que sigo enganchada al sentimiento que experimente en ese momento y no lo he sanado?
Aun no lo sé, aunque sigo buscando respuestas a cada una de las interrogantes que me hago.
Alguien muy sabio a mi parecer me dijo un día que las preguntas siempre son más importantes que las respuestas. Y en eso ando, haciéndome muchas preguntas. Otro me dijo que quien tiene la pregunta siempre tiene la respuesta. Y también en eso ando, buscando dentro de mí la respuesta, que puede ser que me responda, pero en una voz tan baja que aún no he logrado escuchar.
Los recuerdos son sólo eso, recuerdos, imágenes guardadas en tu mente que fueron acompañados por una emoción fuerte que generó en tu cuerpo una serie de reacciones y sensaciones que hicieron que se quedaran grabadas como si congelaras la imagen en un televisor que sólo ves  de vez en cuando.
A lo mejor es esa la respuesta que estoy buscando, que debo sanar esa emoción unida a ese recuerdo  que me hizo daño, perdonarme por hacerme tanto daño por repetir algo que ya no existe; y perdonar a quien me hirió en su momento.
Tenemos que vivir el regalo hermoso que es el presente, ya no hay nada en el pasado y el futuro aún no existe: lo construimos con nuestras vivencias y decisiones, así que yo hoy decido soltar el pasado y empezar a vivir.

Comentarios

Entradas populares