Un alma quebrada




¿Por qué soy una persona triste, taciturna y melancólica? Y por qué busco estar sola, sin compañía, no lo sé. Tampoco sé por qué quiero hacer reír a los demás, y mucho menos por qué acostumbro a reírme tan fuerte.
A veces creo que todo ello es porque quiero hacerle creer a otros que soy feliz, cuando se en lo más profundo de mi  corazón que no lo soy. Busco desesperadamente  todos los días la forma de sentirme mejor conmigo y con los demás, pero aún no la consigo.
¿Qué paso? ¿Cuándo fue que se quebró mi alma? No lo sé con certeza
Pienso que una parte de mi alma se quebró en mi infancia, con aquellos acontecimientos relacionados con mi papá que marcaron mi vida.
Otra se fraccionó cuando en mi adolescencia se frustraron mis sueños y no tuve más opción que empezar a trabajar teniendo que enfrentarme a tantas situaciones difíciles a tan corta edad.
Otro pedacito de ella la olvidé en el camino que recorrí un día y donde por decisiones propias (buenas o malas, aún no lo sé), me perdí; perdí mi rumbo, mi esencia. Un camino que aún recorro y donde trato de encontrarme.
Me hago tantas preguntas a diario que no consigo responderme, y hay tantas preguntas que dan vueltas en mi mente y que no tengo el valor de hacerme.
En este camino he descubierto tantas cosas de mí y otras tantas que aún desconozco, y sólo resta decirme a mí misma y a los demás que no sé.
Pero hay algo de lo que sí estoy segura, y es que de alguna forma mi alma está fraccionada y no sé cómo reconstruirla, ni cómo dejar atrás todo lo que me hizo daño aun sabiendo que ya no existe lo que un día me quebró.
Estoy consciente de que tengo mucho, tantas bendiciones, pero aun con todas ella no he logrado ser feliz.
Sólo sigo adelante entre mis tristezas calladas y mis risas falsas y escandalosas, sigo adelante quebrada, cansada, melancólica, frustrada, con una vida que pareciera equivocada, recogiendo pedazos para reconstruir mi alma.

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